Adiós Obama

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En enero de 2009 los Estados Unidos le dió la bienvenida a un nuevo presidente para dirigir el destino de una de las naciones más importantes del mundo. Barack Obama, un abogado y político estadounidense, nacido en Honolulu, Hawai, se convirtió desde el inicio de su primera campaña por la Casa Blanca, en el candidato presidencial que ha generado una de las expectativas y  esperanzas más significativas que se haya visto desde los tiempos de Jhon F. Kennedy.
Obama pasará a la historia como el primer presidente afroamericano. Carismático, poseedor de una gran imagen como hombre de familia, sencillo, elegante y divertido;  logró emocionar corazones, sobre todos de los más jóvenes en dos procesos electorales consecutivos.
Primero el 3 de junio de 2008,  día que logró derrotar en las primarias demócratas a Hilary Clinton, paradójicamente fue candidata presidencial a quienes algunos apostaban sería la primera mujer presidente de Norteamérica. Si las encuestas no mienten 11 puntos de ventajas a menos de un mes para los comicios, se dió por descartado su triunfo.
“Yes We Can”, esta frase despertó un profundo deseo de cambio y unión entre millones de ciudadanos que a diario se abrazan este país, empujándolo con la fuerza del trabajo constante, con la  firme convicción de tiempos mejores.
En pocos días esa misma gente elijará un nuevo presidente y son muchas las evaluaciones y críticas sobre el desarrollo de la gestión presidencial. Lo que es lógico, después de dos periodos presidenciales consecutivos.
Entre los cambios que ha ejecutado el presidente Obama, en los últimos años de su segundo  mandato, está el polémico plan Obama Care, el restablecimiento de  las relaciones con Cuba, la legalización del matrimonio gay y el enfrentar con fuerza al terrorismo liderando una coalición mundial contra el Estado Islámico, conocido globalmente como Isis.
Pero, para muchos, esto no constituye logros en su política de estado. La crítica siempre estará por encima de los logros, y más aún en una sociedad tan polarizada como la norteamericana.
Lo cierto es, que más allá de quienes lo apoyen o no, Barack Obama logró un cambio en la  dinámica familiar  de la Casa Blanca; los  estadounidenses contaron con una primera dama con peso propio  y muy activa que bien  dejó  verse bailando rap a favor de las causas sociales, cantando o pronunciando grandes discursos, como los más recientes en la campaña de apoyo a Hilary Clinton y  asumiendo su papel de estado, cada vez que las circunstancias y el protocolo así lo exigían. En la actualidad, referirse a la Casa Blanca no solo es  hablar del presidente, también de su esposa Michelle es tema obligado.
No hay dudas, que la familia presidencial dentro y fuera de la Casa Blanca marcó un hito en la historia de este país, no solo por lo forma como se comunicaban con el público, a través del  manejo de las Redes Sociales, y nuevas tecnologías, mostrándose como una familia normal, regalándole grandes momentos a esta nación con la calidez y el amor reflejados por los Obama, que logró por encima de la diplomacia y el poder  haberle ganado la batalla  a todas las guerras. Hay razones de sobras para decir: “Yes We Can”.

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